CONTACTO
03 octubre, 2009
PARA CONTARTAME PUEDEN PULSAR LOS SIQUIENTES LINK DE EMAIL Y DEJARME TUS MENSAJES QUE SON DE GRAN IMPORTANCIA:


Posted by Robert Medina 19:02 0 comentarios
La imposición social

La imposición social
En el quehacer de la vida, de nuestro diario vivir, en que nosotros mismo no preguntamos ¿por que barga la razón la exigencia social nos abaste?, o la imposición social como debería llamarse, ¿por que lo digo? por que no puede ser una exigencia aquello que no nos permite tener pleno disfrute de nuestra existencia, es una imposición por tal motivo aquello que la vida precede con parámetro y reglas, pero, a que se debe la imposición social que la misma sociedad a creado através de los siglo, entre generaciones de cultura y tradiciones y por que no ritos y creencia. La imposición social no mas que reglas impuesta, para que usted en calidad de ser humano cumpla, en la sociedad que esta formada por un conjunto de persona, quien diseña esta regla y las impone, y todo el que no se somete a esta regla esta llamada hacer un excluido social, claro que no es obligatorio, digo sino queremos deambular como una pobre alma moribunda en esta vida estamos obligado hacerlo.
Todo tiene su regla en la vida, hasta la misma vida, si podemos citar caso de ejemplo: que haría uste si dejara de beber agua por una semana o si comiera glotonamente para saciarse en si mismo, primero si dejase de beber agua moriría de sed, la deshidratación por falta del vital liquido de seguro que lo mataría, pues por lo tanto el cuerpo le exige agua para poder mantener la temperatura de su cuerpo oyó bien le “exige”, por decir le impone claro no es obligatorio mantener el nivel de agua que necesita nuestro cuerpo, pero, de no acogernos a nuestro cuerpo tendría consecuencia devastadora, segundo si comenzara a comer glotonamente sentiría uste el efecto del sobrepeso aumentarse y la salud comenzaría a debilitarse claro que esto efecto no se siente a la corta sino, a la larga. Por que si usted comenzaría hacer lo que usted aparentemente quisiese, obviando la leyes de la naturales y la propia del hombre su vida estaría en riesgo de pertenecer al extenso grupo donde esta lo que en vida no atendido al llamado que la vida, le exigía como entes sociales. Como había afirmado todo tiene su regla, puesto que la regla impuesta no son obstáculo, sino son señalizaciones que no muestra consecuencia, que otra vez de ella podemos conseguir lo que queremos percibir.
Muchas veces nos preguntamos. Como, ¿por que tengo que someterme?, ¿Por qué debo hacerlo? ¿Por qué esto va con mis principios? Exc. Un sinnúmero de ¿Por qué? que llenaría una esteza lista sobre dudas y queja. Pero sabe usted ¿por que la sociedad le impune?, por que uste es un ente social, por que usted pertenece a un grupo de persona de determinada clases, y como pertenece a un grupo de persona donde las reglas y leyes ya esta establecida, pues se tiene que imponer a las circunstancia de esa regla, digo circunstancia sobre su propia vivencia por que al imponer algo que uste no quiere se crean circunstancia.
Digo esto por que mucho creen que la imposición social es algo que no, nos repercude obviando que para yo imponerme a algo tengo que dejar a un lado cosa que hacía, cosa que quería, hábitos, domas y un sinnúmeros de necesidades que forma parte de nuestro diario hacer o vivir.
Ahora bien la imposición social, es verdaderamente una imposición que se adate a su sinónimo de imponer, mi breve repuesta es que si, por que dicen que la imposición social no es obligatoria comente un grave error al decir esto. Por que la imposición social es una exigencia de la sociedad es hago que usted puede dar lo que la sociedad le exige, claro no es obligatorio triunfar en la vida, tener éxito en los negocios, en los estudio, en todo lo que usted me pueda mencionar ahora mismo que repercuda a lo moral, “no es obligatorio”, Pero si queremos, si algún día deseamos o queremos llegar hacer o tener en el corto y tediosa camino de la vida, tenemos que convivir con los estatus social eso va de la mano derecha de que usted logre lo que quiere, la imposición social no es un bien pero, tampoco es un mal son mistas consecuencia o circunstancia que esta formadas para que usted como ente social cumpla. Ahora bien no es obligatorio hacerlo pero, desde el punto de vista de lo que queremos, o de la metas que queramos si lo es. Es una obligación puesto que me lleva a tomar medidas algo que me hace hacer cosa que nosotros mismo nos queremos hacer, pero, que debemos hacerlo ya sea para cumplir requisito socialmente hablando hasta la próxima.
Posted by Robert Medina 7:55 0 comentarios
Etiquetas: Autoayuda
LA AUTODETERMINACION
02 abril, 2009
LA AUTODETERMINACION
Ser autodeterminación y tener claro nuestros propios ideales es sumamente importante, no solo para nuestro desarrollo sino, para enfrenta a la monopolis de un mundo que va hacia el camino de la globalización. La autodeterminación no solo debería se un principio que debemos tomo en cuenta a la hora de de saber exactamente en que dirección se navega realmente. También que debemos adquirirla como una virtud que no pueda representar, por que debería ser así, por que la persona autodeterminarte no se doblega asía una dirección adversa que afecte auque sea en lo mas mínimo su principio por lo cual a querido, la persona determinan no posterniza la acción con la vagues de su posible hatos, no descansa en sus laureles, ni espera que premios vende sueño para que su vida cambien. Ser autoderminante no significa ser perfesionalista ni nada por igual, ser autoderminate es tener sentido propio de sus vida, es depender de si mismo para crear la circunstancia.Muchas veces no somos nosotros mismo que tomamos la dicciones sino, que otra persona quiere decidir por usted, lo que ellos quieres que usted haga, por que creen que su vida es su t
imo en el cual ellos puede navega, es decir navega sus vida y quiere navega la demás, por eso digo que hay que dejarse de subversiones, la etapa no puede ser vivida dos veces acepta tales doma es volver a los viejo rudimento en los cuales estábamos bajo el yugo de nuestro accesores , de por dios como podemos permitir tales cosa, no importa en que circunstancias se este, una ves alcanzada la etapa de nuestro desarrollo no podemos permitir repito, que persona cuando me refiero a persona me refiero a familiares, amigos, compañero, y cualquier persona en la cual tengamos alguna relación directa, no sud-blaguen hacer lo que ello digas, somos capaces de dirigir, de hacer , crea, de pensar, de hablar, y es por eso y por muchas razone mas que no podemos esta bajo sombras.Ahora bien usted dirá que no podemos evitar ser domado por otro, por que sin directriz este mundo seria y estaría sumergida en un caos, en verdad es así pero, será siempre así cuando yo preste mi servicio, es decir usted con su propias decisiones no por que otro diga que debería hacer, ahora bien sito un ejemplo con el dominio del hombre hacia la mujer, “donde el hombre es el que manda por el hecho de ser hombre” tales pensamiento hoy en día es que hace que esta sociedad sea cada vez mas marchita, el hombre es un ser humano igual que la mujer no puede haber tales prefericialimos dejémonos de vivir en la prehistoria de lo tiempo remoto, donde estaba inculcado tales pensamiento. En alguno dialogo con mujeres a la que me a tocado la oportunidad de conocer y a la cual le he hablado sobre el tema le comento del por que ¿por que tiene que se así? Pero solo encuentro una mera respuesta que nunca llega a saciar mis muchas inquietudes a los cuales su respuesta ¿Del por que se deja domar?, por el es el hombre, el es que tiene que mandar. Fíjese que tal repuesta no logra saciar ni las mera duda, al decir esta palabra la mujer no solo se degrada humanamente hablando sino que su hecho no son autodeterminarte es decir es una persona que carece de sentido propio, hace parecer que su vida solo depende del hombre no de si misma, por que ella a decidido que así sea, dejándose doma por los instinto sociales, soy de lo que digo que la mujer de hoy no puede vivir en sombra de la espera de hombre, la mujer de hoy en día debe de ser disidida, y con credenciales de si misma para ella hace las cosa, solo si se terminaría con la discrepancia que existe entre ambos sexo.
Posted by Robert Medina 12:12 1 comentarios
Etiquetas: Autoayuda
Mi éxito de que depende
01 diciembre, 2008
En la vida que se hace en el que hacer cotidiano, es un poco afanosa para la persona pensar hoy en día, nuestro diario vivir nos impulsa a busca solucione a diversidad de problemas y dificultades que se presenta, ya no nos da el tiempo para pensar ni en nosotros mismo sino, que el tiempo esta dividido en una amplia lista de qué aserré que debemos malavariar para hacerlo. Si, al final de cuenta si recapacitamos en nosotros mismo no damos cuentas que tanto perdemos. Pero unas de las cosa dentro del paradigma de nuestro diario vivir que no debemos perder es alcanza mi propio éxito, palabra que debería ser sinónima por que al referirse a ella notamos una especie de esperanza. Muchas de la persona se preguntan. ¿Voy a alcanza el éxito?, ¿me arriésgale para buscarlo?. Pero no siempre se hace una auto evaluación de que es lo que realmente debe de primar a la hora de buscar un éxito determinado es ese “Mi,” mi éxito de que depende, De que depende realmente alcanzar lo que queremos, pongamos un ejemplo de cuando se esta ejecutando una determinada acción que en ella se involucre la mente o la acción física, debe primero determinase ante de ejecutarse con que se cuenta para que esta acción se ejecute, ya que cuya acción se ejecutara dependientemente de que tengamos para afróntala.Las mayorías de los fracaso realizado en los diferente ámbito sociales lo realiza persona, que no se autodetermina de que realmente puedo yo ofrece para que este negocios se me de, de que este proyecto salga en pies, de que en mi trabajo pueda ascender, de que esta venta pueda concretase, de que esta beca pueda tómala, en fin un sinnúmero de propósito que se puede disolver como leche en polvo, solo porque no nos detenemos a deambular por nuestra mente de que depende mi éxito, que puedo yo ofrecer para mi propia causa, es igual con la vida, sino no damos y no ofrecemos no podemos quejarnos de no recibir y de que no nos ofrezcan, la buena vida no llega, se llega a la buena vida, recuerde mi éxito va a depender, de que tanto puedo yo hacer para que este se concretice.
Yo lo invito a hacer esta autodeterminación del pensamiento, por que para que un determinado éxito se alcance este tiene que ir directamente con la acción, o mejor dicho la practica del día a día que es lo que no va llevar a nosotros mismo a lo que queremos, de eso va a depender no solamente de sueños, ni de cara linda, ni de que tengamos suficiente respaldo para ello, va mucho mas aya de eso va a depender de Mi, y de que me boy auxiliar para hacerlo hecho realidad y que tengo para poder mátelo en pies, simple y llanamente mi éxito depende de la acción, la auto determinación y el sentido propio de que es realmente lo que se propone o se quiere, piense esta en usted, usted es el capital mayor. Hasta la próxima.
Autor: Robert Medina
Posted by Robert Medina 12:42 1 comentarios
Etiquetas: Autoayuda
LA EXPERIENCIA EN LOS NEGOCIOS Y EN LA VIDA
09 octubre, 2008
Ciertamente la experiencia vale y cuesta, a veces uno se pregunta por que hay que tener experiencia sobre determinado puesto o acción que se den a ejecutar.
Desde el negociante que vela por sus ingresos, hasta el mas mínimo trabajo que se requiera de acción física o mental recaen en este aspecto experiencia, años atrás me hacia esta pregunta a la hora de buscar un trabajo determinado ¿ por que razón, pide la experiencia? no sabiendo que ignoraba por completa la mera realidad, y es que la experiencia es la que te hace, es la escultura a través del trayecto de nuestra vida, y es una virtud acumulada en el trayecto de nuestro años, no importa en que ámbito social se esta envuelto ni en que acción se este ejecutado, siempre hay que tener en cuenta que la experiencia no es improvisada ni es adquirida de la noche a la mañana sino, que esta evoluciona a través de la practica en nuestro proceder. Aquí le traigo esta anécdota la cual da un ejemplo impactante de esta vital cualidad adquirida del ser humano.
Existe una anécdota conocida de una empresa de viajes en trasatlánticos y a un crucero perteneciente a la misma se le descompone el equipo de aire acondicionado. Llaman en forma inmediata a un Ingeniero para reparar el sistema de frío, éste observa detenidamente, y luego de unos minutos, pide un martillo dando un golpe en el equipo de aire acondicionado central, poniéndolo en funcionamiento. Entonces el encargado de Mantenimiento pide la factura de lo realizado. Cuando llega la misma por $ 2.000, el encargado sumamente sorprendido y enojado por el importe se queja al Ingeniero, pidiéndole la discriminación de este valor. El Ingeniero lo confecciona de la siguiente manera:
Por haber golpeado con el martillo: Te cobrare $1, y Por saber dónde hacerlo y cómo hacerlo: Te cobrare$ 1.999.
Esta anecdota, deja de manifiesto que el servicio prestado resultó intangible, llevaba consigo el estudio, aprendizaje y experiencia de varios años de trabajo y conocimientos de tuberías y sistemas de refrigeración para solucionar dicho problema en el Trasatlántico.
Posted by Robert Medina 10:39 0 comentarios
Etiquetas: NEGOCIOS
Arriesgarse a cambiar la vida
08 octubre, 2008

" Hola aqui le dejo otro sutacioso articulo de Cepvi muy bueno por sierto, ya que deja una reseña en lo que es el cambio de personalidad y actitud yo lo invito a hacer ese cambio que conlleva un riesgo pero al fina del camino esta los frutos."
Arriesgarse a cambiar la vida
Muchas personas se dejan arrastrar en sus vidas hacia un camino determinado. De niños, es normal que sean otros los que dirijan nuestras vidas. Los padres llevan a sus hijos al colegio y, de este modo, están decidiendo por ellos cómo van a pasar el tiempo durante buena parte del día.
Después, durante la adolescencia y al principio de la edad adulta, los padres con frecuencia siguen ejerciendo presión sobre sus hijos y el camino que han de seguir en sus vidas. Pero no sólo ellos, pues la sociedad también tiene sus propias normas no escritas sobre cómo debe ser la vida de sus miembros: debes buscarte un trabajo estable, debes casarte, debes tener hijos, etc.
Por tanto, no resulta extraño que muchas personas adultas se encuentren en una situación insatisfactoria, viviendo vidas que los demás, la sociedad o sus propios miedos a ser diferentes han establecido para ellos y no las vidas que desearían estar viviendo.
De vez en cuando, la depresión se apodera de estas personas. Puede ser un leve estado de abatimiento y tristeza, una sensación de aburrimiento, de falta de sentido, el deseo de seguir durmiendo por las mañanas en vez de levantarse con ánimo y energía para emprender las tareas diarias. O pueden ser formas más graves de depresión. Aunque, por lo general, suelen aparecer sin que la persona tenga claro por qué, como si la oscuridad cayera sobre ellos de repente y sin ningún motivo aparente.
Observa tu vida
El primer paso para cambiar consiste en saber qué deseas cambiar. Pregúntate: ¿estoy viviendo la vida que deseo vivir? Mi trabajo o principal ocupación diaria, ¿la he elegido libremente y me resulta satisfactoria? Tal vez no sepas realmente cómo desearías que fuese tu vida y tengas que dedicar un tiempo a pensarlo, pero es muy posible que sí lo sepas. Tal vez sabes exactamente el tipo de trabajo que desearías estar haciendo, quizás lo intentaste durante un tiempo, pero la presión ejercida sorbe ti por otras personas o tus propios miedos te llevaron a abandonar. Y es que si deseas vivir la vida que quieres, has de estar dispuesto a hacer dos cosas:
1. Arriesgarte
2. Seguir tu intuición
Correr riesgos
Si suena el despertador por la mañana y en tu mente aparece una imagen mental del día que tienes por delante y sientes deseos de seguir durmiendo; y si esto te sucede cada día, una y otra vez, tal vez significa que ha llegado el momento de arriesgarse. Pero el miedo puede estar impidiéndote hacerlo porque piensas que, si decides seguir adelante y cambiar tu vida para hacer lo que de verdad deseas, podría salir mal, podrías perderlo todo, podrían mirarte mal las personas que no entiendan tu decisión, podrías recibir reproches de tu familia o amigos, y así sucesivamente hasta completar una larga lista de miedos que te bloquean. Aunque, en definitiva, el miedo es siempre el mismo: el miedo a arriesgarse.
Pero precisamente para vivir una vida satisfactoria es necesario tomar decisiones y arriesgarse. Si tienes una idea y consideras que llevándola a la práctica podrías tener una vida más satisfactoria, has de arriesgarte a llevarlo a cabo, porque sólo así podrás comprobar si estás en lo cierto o te has equivocado. Y sin duda es preferible equivocarse, pues es más fácil enmendar ese error que enmendar toda una vida errada, toda una vida siguiendo un camino equivocado.
El momento para cambiar tu vida (o ciertos aspectos de ella) puede ser cualquiera. No importa que tengas 25 años o 45, que tengas un esposo o esposa o hijos. Los impedimentos que puedes ver para llevar a cabo los cambios no necesariamente son muros infranqueables. Puedes buscar soluciones para ellos. Después de todo, si tú eres feliz, es más probable que tu familia también lo sea, mientras que eres infeliz harás infeliz a tu familia. En cualquier caso, si es tu propia situación de pareja o matrimonio lo que te resulta insatisfactorio, es importante tener el valor suficiente como para ser sincero con uno mismo y la pareja y ser capaz de descomprometerse. A todos nos enseñan que debemos ser generosos con los demás, pero no siempre nos enseñan a ser generosos con nosotros mismos. Y ser generoso con uno mismo es tan importante como serlo con los demás. Tienes una responsabilidad contigo mismo; tienes tu cuerpo y tu vida a tu cargo y has de ocuparte de ellos lo mejor posible. Imagina un mundo en que ninguna persona cuidara de sí misma, sino que se despreciaran y odiaran a sí mismos. Sería un mundo depresivo y oscuro, lleno de dolor y tristeza, de personas desmotivadas, apáticas, suicidas. Si quieres ayudar a construir un mundo feliz empieza por hacerte feliz a ti mismo e irradiarás felicidad hacia los demás.
Sigue tu intuición
Antes de decir que no sabes qué hacer o que no sabes lo que deseas, piénsalo con detenimiento. Tal vez sí lo sabes, pero las cosas que deseas las descartas de antemano, considerándolas no válidas porque van en contra de lo que piensa o hace la mayoría de la gente, tus padres, amigos u otras personas, o porque lo consideras inapropiado o extravagante. "¿Dedicarme a esculpir, exponer mis obras en una galería de arte y tratar de vivir de eso? Imposible, jamás lo lograría, mi familia pensaría que estoy loca, apenas ganaría dinero..." Eso era lo que pensaba Clara, y de ese modo se mantenía así misma atrapada en un trabajo monótono e insatisfactorio mientras sus esculturas se amontonaban solitarias en el sótano. Hasta que una depresión ansiosa se apoderó de ella y la obligó, por las malas y a través de una dura crisis, a replantearse su vida y marcharse a otra ciudad. Allí decidió que debía arriesgarse o acabaría suicidándose (pues esa idea pasó por su mente en varias ocasiones). En su nueva ciudad empezó a construirse la vida que de verdad deseaba, haciendo caso omiso de lo que sus padres, que estaban absolutamente en contra de este cambio, le decían. Clara había tomado una decisión y, aunque tenía miedo de estar equivocándose y de fracasar rotundamente, estaba también ilusionada y ni siquiera necesitaba un despertador para levantarse temprano por la mañana y ponerse a trabajar en su nueva obra. Para su sorpresa, sus esculturas se vendieron bien. No se convirtió en una escultora de gran éxito (lo cual no impide que pueda lograrlo en el futuro), pero se ganaba la vida haciendo lo que de verdad deseaba y eso era suficiente para ella. Los días de depresión, insatisfacción y ansiedad habían desaparecido.
Resumiendo: deja de lado lo que dicen los demás o la sociedad y escucha tu intuición. Ella te dirá lo que de verdad deseas y lo que es mejor para ti, para sentirte satisfecho con tu vida. Sigue esa voz interior.
Pero, ¿y si de verdad no sabes qué hacer? Si no sabes qué camino seguir, sigue todos los caminos. No temas equivocarte. Los errores forman parte del aprendizaje. A veces no sabes lo que deseas por desconocimiento. "No creía que pudiera sentirme satisfecho trabajando como vendedor", explicaba Ismael, "pero lo cierto es que se me da bien este trabajo y me gusta". Si te quedas inmóvil tal vez nunca encuentres la respuesta, sigue cualquier camino y observa lo que ocurre; siempre puedes dejar ese camino y probar otro hasta que encuentres aquél en el que te sientas a gusto.
Muchas personas se dejan arrastrar en sus vidas hacia un camino determinado. De niños, es normal que sean otros los que dirijan nuestras vidas. Los padres llevan a sus hijos al colegio y, de este modo, están decidiendo por ellos cómo van a pasar el tiempo durante buena parte del día.
Después, durante la adolescencia y al principio de la edad adulta, los padres con frecuencia siguen ejerciendo presión sobre sus hijos y el camino que han de seguir en sus vidas. Pero no sólo ellos, pues la sociedad también tiene sus propias normas no escritas sobre cómo debe ser la vida de sus miembros: debes buscarte un trabajo estable, debes casarte, debes tener hijos, etc.
Por tanto, no resulta extraño que muchas personas adultas se encuentren en una situación insatisfactoria, viviendo vidas que los demás, la sociedad o sus propios miedos a ser diferentes han establecido para ellos y no las vidas que desearían estar viviendo.
De vez en cuando, la depresión se apodera de estas personas. Puede ser un leve estado de abatimiento y tristeza, una sensación de aburrimiento, de falta de sentido, el deseo de seguir durmiendo por las mañanas en vez de levantarse con ánimo y energía para emprender las tareas diarias. O pueden ser formas más graves de depresión. Aunque, por lo general, suelen aparecer sin que la persona tenga claro por qué, como si la oscuridad cayera sobre ellos de repente y sin ningún motivo aparente.
Observa tu vida
El primer paso para cambiar consiste en saber qué deseas cambiar. Pregúntate: ¿estoy viviendo la vida que deseo vivir? Mi trabajo o principal ocupación diaria, ¿la he elegido libremente y me resulta satisfactoria? Tal vez no sepas realmente cómo desearías que fuese tu vida y tengas que dedicar un tiempo a pensarlo, pero es muy posible que sí lo sepas. Tal vez sabes exactamente el tipo de trabajo que desearías estar haciendo, quizás lo intentaste durante un tiempo, pero la presión ejercida sorbe ti por otras personas o tus propios miedos te llevaron a abandonar. Y es que si deseas vivir la vida que quieres, has de estar dispuesto a hacer dos cosas:
1. Arriesgarte
2. Seguir tu intuición
Correr riesgos
Si suena el despertador por la mañana y en tu mente aparece una imagen mental del día que tienes por delante y sientes deseos de seguir durmiendo; y si esto te sucede cada día, una y otra vez, tal vez significa que ha llegado el momento de arriesgarse. Pero el miedo puede estar impidiéndote hacerlo porque piensas que, si decides seguir adelante y cambiar tu vida para hacer lo que de verdad deseas, podría salir mal, podrías perderlo todo, podrían mirarte mal las personas que no entiendan tu decisión, podrías recibir reproches de tu familia o amigos, y así sucesivamente hasta completar una larga lista de miedos que te bloquean. Aunque, en definitiva, el miedo es siempre el mismo: el miedo a arriesgarse.
Pero precisamente para vivir una vida satisfactoria es necesario tomar decisiones y arriesgarse. Si tienes una idea y consideras que llevándola a la práctica podrías tener una vida más satisfactoria, has de arriesgarte a llevarlo a cabo, porque sólo así podrás comprobar si estás en lo cierto o te has equivocado. Y sin duda es preferible equivocarse, pues es más fácil enmendar ese error que enmendar toda una vida errada, toda una vida siguiendo un camino equivocado.
El momento para cambiar tu vida (o ciertos aspectos de ella) puede ser cualquiera. No importa que tengas 25 años o 45, que tengas un esposo o esposa o hijos. Los impedimentos que puedes ver para llevar a cabo los cambios no necesariamente son muros infranqueables. Puedes buscar soluciones para ellos. Después de todo, si tú eres feliz, es más probable que tu familia también lo sea, mientras que eres infeliz harás infeliz a tu familia. En cualquier caso, si es tu propia situación de pareja o matrimonio lo que te resulta insatisfactorio, es importante tener el valor suficiente como para ser sincero con uno mismo y la pareja y ser capaz de descomprometerse. A todos nos enseñan que debemos ser generosos con los demás, pero no siempre nos enseñan a ser generosos con nosotros mismos. Y ser generoso con uno mismo es tan importante como serlo con los demás. Tienes una responsabilidad contigo mismo; tienes tu cuerpo y tu vida a tu cargo y has de ocuparte de ellos lo mejor posible. Imagina un mundo en que ninguna persona cuidara de sí misma, sino que se despreciaran y odiaran a sí mismos. Sería un mundo depresivo y oscuro, lleno de dolor y tristeza, de personas desmotivadas, apáticas, suicidas. Si quieres ayudar a construir un mundo feliz empieza por hacerte feliz a ti mismo e irradiarás felicidad hacia los demás.
Sigue tu intuición
Antes de decir que no sabes qué hacer o que no sabes lo que deseas, piénsalo con detenimiento. Tal vez sí lo sabes, pero las cosas que deseas las descartas de antemano, considerándolas no válidas porque van en contra de lo que piensa o hace la mayoría de la gente, tus padres, amigos u otras personas, o porque lo consideras inapropiado o extravagante. "¿Dedicarme a esculpir, exponer mis obras en una galería de arte y tratar de vivir de eso? Imposible, jamás lo lograría, mi familia pensaría que estoy loca, apenas ganaría dinero..." Eso era lo que pensaba Clara, y de ese modo se mantenía así misma atrapada en un trabajo monótono e insatisfactorio mientras sus esculturas se amontonaban solitarias en el sótano. Hasta que una depresión ansiosa se apoderó de ella y la obligó, por las malas y a través de una dura crisis, a replantearse su vida y marcharse a otra ciudad. Allí decidió que debía arriesgarse o acabaría suicidándose (pues esa idea pasó por su mente en varias ocasiones). En su nueva ciudad empezó a construirse la vida que de verdad deseaba, haciendo caso omiso de lo que sus padres, que estaban absolutamente en contra de este cambio, le decían. Clara había tomado una decisión y, aunque tenía miedo de estar equivocándose y de fracasar rotundamente, estaba también ilusionada y ni siquiera necesitaba un despertador para levantarse temprano por la mañana y ponerse a trabajar en su nueva obra. Para su sorpresa, sus esculturas se vendieron bien. No se convirtió en una escultora de gran éxito (lo cual no impide que pueda lograrlo en el futuro), pero se ganaba la vida haciendo lo que de verdad deseaba y eso era suficiente para ella. Los días de depresión, insatisfacción y ansiedad habían desaparecido.
Resumiendo: deja de lado lo que dicen los demás o la sociedad y escucha tu intuición. Ella te dirá lo que de verdad deseas y lo que es mejor para ti, para sentirte satisfecho con tu vida. Sigue esa voz interior.
Pero, ¿y si de verdad no sabes qué hacer? Si no sabes qué camino seguir, sigue todos los caminos. No temas equivocarte. Los errores forman parte del aprendizaje. A veces no sabes lo que deseas por desconocimiento. "No creía que pudiera sentirme satisfecho trabajando como vendedor", explicaba Ismael, "pero lo cierto es que se me da bien este trabajo y me gusta". Si te quedas inmóvil tal vez nunca encuentres la respuesta, sigue cualquier camino y observa lo que ocurre; siempre puedes dejar ese camino y probar otro hasta que encuentres aquél en el que te sientas a gusto.
Guía para mejorar tu salud mental cada día
Intenta llevar a cabo las siguientes indicaciones para ayudarte a planear una semana que haga que te sientas bien, por dentro y por fuera. Si estás en tratamiento para algún problema de tipo psicológico, estas indicaciones pueden ayudarte a manejar tu problema o trastorno y apoyar tu tratamiento y recuperación. Puedes utilizarlas como guía para elaborar tu propio plan semanal.
Intenta llevar a cabo las siguientes indicaciones para ayudarte a planear una semana que haga que te sientas bien, por dentro y por fuera. Si estás en tratamiento para algún problema de tipo psicológico, estas indicaciones pueden ayudarte a manejar tu problema o trastorno y apoyar tu tratamiento y recuperación. Puedes utilizarlas como guía para elaborar tu propio plan semanal.
Domingo. Relájate.
Intenta meditar, dar un paseo por la naturaleza o hacer cualquier otra actividad que te resulte relajante y entretenida. La reflexión tranquila, en solitario o en compañía de otras personas, puede mejorar tu estado mental, fortalecer tu identidad personal y social, y alejarte del horario agitado del resto de la semana para cargarte de energía para la semana que empieza.
Lunes. Elabora un plan.
Decide qué tareas necesitas terminar durante la semana y elabora un plan sobre el modo y el horario para hacerlas. Si estás sobrecargado de trabajo, decide qué puede esperar una semana o dos. Si no tienes un horario muy apretado, planea algunas actividades que has estado esperando poder hacer.
Martes. Rodéate de personas que te apoyen.
Haz planes con miembros de tu familia o amigos, o busca actividades en las que puedas conocer nuevas personas, como un curso, un grupo de ayuda, un deporte... Vuelve a quedar con alguien con quien habías perdido el contacto y recuerda viejos tiempos.
Miércoles. Cuida tu cuerpo.
Cuidar tu cuerpo puede mejorar también tu salud mental. El miércoles puede ser el día de dedicar un cuidado especial a tu cuerpo y de comprobar si estás llevando un estilo de vida sano y tomar las medidas necesarias si no es así. Asegúrate de que estás tomando comidas nutritivas, evita el tabaco, utiliza las bebidas alcohólicas con moderación, bebe mucha agua, duerme lo suficiente y haz ejercicio regularmente.
Jueves. El día del altruismo.
Ofrécete para algún trabajo voluntario para ayudar a otras personas. Te sentirás bien al hacer algo tangible para ayudar a otras personas que lo necesitan y te servirá para alejarte de tus propios problemas y verlos con más objetividad. También es un buen modo de conocer gente nueva que comparte tus intereses.
Viernes. Amplía tus horizontes.
Crea un cambio de ritmo o amplía tus intereses. Explora un nuevo hobby, llena tu casa de plantas, planea un rato de senderismo o un viaje, busca lugares nuevos en tu ciudad, toma clases de baile, aprende a tocar un instrumento o hablar otra lengua...
Sábado. Valórate a ti mismo/a
Este puede ser el día para recordarte que has de tratarte con respeto y amabilidad, ser condescendiente contigo, perdonar tus errores, aceptar tus defectos (aunque proponiéndote mejorar) y evitar la autocrítica y autocastigo. Examina las cualidades que tienes y que te gustan, tus logros y tus capacidades. Repasa tus sueños y tus metas, analiza si vas por buen camino para alcanzarlas, las medidas a tomar, etc. Lee libros o artículos que te sirvan de ayuda en tu crecimiento personal.
Dedica un rato cada día a relajarte y reflexionar.
Intenta meditar, dar un paseo por la naturaleza o hacer cualquier otra actividad que te resulte relajante y entretenida. La reflexión tranquila, en solitario o en compañía de otras personas, puede mejorar tu estado mental, fortalecer tu identidad personal y social, y alejarte del horario agitado del resto de la semana para cargarte de energía para la semana que empieza.
Lunes. Elabora un plan.
Decide qué tareas necesitas terminar durante la semana y elabora un plan sobre el modo y el horario para hacerlas. Si estás sobrecargado de trabajo, decide qué puede esperar una semana o dos. Si no tienes un horario muy apretado, planea algunas actividades que has estado esperando poder hacer.
Martes. Rodéate de personas que te apoyen.
Haz planes con miembros de tu familia o amigos, o busca actividades en las que puedas conocer nuevas personas, como un curso, un grupo de ayuda, un deporte... Vuelve a quedar con alguien con quien habías perdido el contacto y recuerda viejos tiempos.
Miércoles. Cuida tu cuerpo.
Cuidar tu cuerpo puede mejorar también tu salud mental. El miércoles puede ser el día de dedicar un cuidado especial a tu cuerpo y de comprobar si estás llevando un estilo de vida sano y tomar las medidas necesarias si no es así. Asegúrate de que estás tomando comidas nutritivas, evita el tabaco, utiliza las bebidas alcohólicas con moderación, bebe mucha agua, duerme lo suficiente y haz ejercicio regularmente.
Jueves. El día del altruismo.
Ofrécete para algún trabajo voluntario para ayudar a otras personas. Te sentirás bien al hacer algo tangible para ayudar a otras personas que lo necesitan y te servirá para alejarte de tus propios problemas y verlos con más objetividad. También es un buen modo de conocer gente nueva que comparte tus intereses.
Viernes. Amplía tus horizontes.
Crea un cambio de ritmo o amplía tus intereses. Explora un nuevo hobby, llena tu casa de plantas, planea un rato de senderismo o un viaje, busca lugares nuevos en tu ciudad, toma clases de baile, aprende a tocar un instrumento o hablar otra lengua...
Sábado. Valórate a ti mismo/a
Este puede ser el día para recordarte que has de tratarte con respeto y amabilidad, ser condescendiente contigo, perdonar tus errores, aceptar tus defectos (aunque proponiéndote mejorar) y evitar la autocrítica y autocastigo. Examina las cualidades que tienes y que te gustan, tus logros y tus capacidades. Repasa tus sueños y tus metas, analiza si vas por buen camino para alcanzarlas, las medidas a tomar, etc. Lee libros o artículos que te sirvan de ayuda en tu crecimiento personal.
Dedica un rato cada día a relajarte y reflexionar.
Posted by Robert Medina 10:45 1 comentarios
Etiquetas: Autoayuda
¿Por qué lo dejas todo para mañana?
07 octubre, 2008
"Hola eh encontrado este resumen en Cepvi donde dan consejo muy bueno esta dedicado a las personas que dejan postegar sus queaseres para despues, no sabien la consecuencia que estos puede traer le dejo para que le sirva de orientacion en verdad es muy bueno."
Primera parte: Características y tipos
En mayor o menor medida, todos tenemos que hacer tareas que nos resultan desagradables pero que son importantes y sabemos que tenemos que hacerlas tanto si nos gusta como si no. Muchas personas prefieren dejarlo para el día siguiente o para más tarde o para "cuando esté de humor".
Cuando esto sucede de forma habitual puede dar lugar a problemas en el trabajo o en los estudios. Algunos universitarios, por ejemplo, pueden acabar dejando la carrera debido a que parecen no encontrar nunca el momento apropiado para ponerse a estudiar. Y no realizar el trabajo a tiempo puede suponer problemas con los superiores e incluso arriesgarse a ser despedido.
A veces se trata de un estilo de vida
Muchas veces, esta tendencia a postergar ciertas cosas puede considerarse una manera más general de encarar la vida; una forma de ser que no se limita únicamente a tareas concretas y específicas que retrasamos hasta el último minuto, sino que puede presentarse también de forma más solapada, como seguir durante años en el mismo trabajo aunque no nos guste, no emprender actividades nuevas que nos gustaría hacer, ponerse "enfermo" cuando hay que hacer un trabajo desagradable, evitar las confrontaciones o la toma de decisiones, culpar a otros o a la situación ("es aburrido") para evitar hacer algo, tener grandes ideas y hacer muchos planes pero no llevarlos nunca a cabo, estar tan ocupados divirtiéndonos que no tenemos tiempo para hacer el trabajo importante o pensar que antes tienes que hacer tal o cual cosa, dándose la extraña coincidencia de que siempre surge algo que te impide realizar la tarea en cuestión mientras te dices a ti mismo, sorprendido, que hay que ver lo liado que estás que no encuentras el momento para hacerlo.
El proceso: de la postergación a la ansiedad
Lo que principalmente busca esta persona al posponer una tarea es sentirse mejor al evitar (al menos momentáneamente) hacer algo que no le gusta o no le apetece. Pero, paradójicamente, a menudo ocurre todo lo contrario. El proceso sería más o menos el siguiente: empiezas diciéndote que lo harás mañana, cuando no estés tan ocupado. Pero al día siguiente vuelves a decirte lo mismo y lo vas retrasando cada vez más. Conforme pasa el tiempo empiezas a ser crítico contigo mismo o a buscar excusas ("no sé cómo puedo ser tan vago", "tenía que estar con mis amigos o pensarán que no me intereso por ellos", etc.). Lo sigues retrasando hasta que no hay más tiempo y entonces no tienes más remedio que hacerlo a toda prisa y de cualquier manera o es posible que ya ni siquiera tengas tiempo. Te enfadas contigo mismo, te dices que eres un estúpido y te prometes que no va a volver a suceder, o bien piensas que en realidad no tenía tanta importancia. Después haces exactamente lo mismo con la siguiente tarea y el proceso se repite una y otra vez.
¿Por qué en vez de hacer una tarea desagradable lo antes posible y empezando con tiempo prolongamos esta agonía un día tras otro?
¿Por qué algunas personas se comportan como si fueran adictos jugando a "quiero sentirme culpable y desgraciado por no hacer lo que tengo que hacer"? Para entender esto, así como para cambiar nuestro comportamiento, conviene comenzar por indagar un poco en nosotros mismos y tratar de descubrir qué es lo que está pasando y cuáles son los motivos por los que nos comportamos así. Para empezar, veamos los distintos grupos en los que pueden clasificarse estas personas.
El grupo relajado.
1. La vida es bella
Estas personas tratan de sacar de su mente y olvidar los sentimientos que les produce la tarea que tienen pendiente y centran toda su atención en cosas más agradables, como salir de copas con sus amigos, ver la tele, etc. Se trata de personas con una baja tolerancia a la frustración que buscan el placer constantemente y no quieren hacer nada que les resulte desagradable. Se centran en pasarlo bien y ser felices en todo momento.
2. Primero el placer
Suelen estar preocupadas por satisfacer sus necesidades emocionales, como conseguir amor, amistad, felicidad, etc. y dichas necesidades revolotean continuamente por su cabeza dificultando el trabajo o el estudio, que queda en un segundo plano. Muchos soñadores que jamás llegan a hacer realidad sus sueños porque detestan entrar en detalles entrarían en esta categoría: es bonito construir castillos en el aire pero no lo es tanto ponerse a trabajar para hacer uno de verdad.
3.No vale la pena
Para estos "postergadores felices" la meta final (obtener una licenciatura, por ejemplo) no vale la pena el esfuerzo, sobre todo cuando ven todo el trabajo que tienen por delante como algo desagradable, odioso y aburrido. Aun así, se trata de algo que quieren hacer. Quieren terminar sus estudios, licenciarse y empezar a ganar dinero trabajando. En este caso, está claro que estas personas tienen un problema que solucionar.
4. No me gusta trabajar
Suelen decirse a sí mismos cosas como: "tengo que tener ganas de estudiar antes de empezar", "no puedo soportar aburrirme", "si no me gusta hacer algo no tengo por qué hacerlo", "este trabajo es absolutamente odioso y es imposible encontrar algo agradable en él", "el profesor de matemáticas es odioso y las matemáticas son odiosas y odio las cosas que son odiosas" y, por supuesto, la más famosa de todas: "no me gusta trabajar".
El grupo ansioso
Se trata de aquella persona que arrastra un gran estrés y ansiedad relacionados con su trabajo. Posterga las cosas pero se siente culpable, no es capaz de "desconectar" y divertirse y hay un vocecilla constante en su cabeza que le recuerda todo lo que tiene que hacer, le regaña, le atosiga y le grita que es un inepto o un estúpido que no vale para nada. A veces pueden tener todo hecho a tiempo, debido a que el sentimiento de culpa o deber es más poderoso, pero tienen que luchar constantemente contra sus deseos de abandonarlo todo, están siempre estresados y el sentimiento de culpa es casi una constante en sus vidas, ya que aparece cuando tratan de relajarse y escapar de esos sentimientos desagradables o evitar la tarea.
Segunda parte: Los motivos para postergar
A. El miedo al fracaso.
1. Cuando todo tiene que se perfecto
En mayor o menor medida, todos tenemos que hacer tareas que nos resultan desagradables pero que son importantes y sabemos que tenemos que hacerlas tanto si nos gusta como si no. Muchas personas prefieren dejarlo para el día siguiente o para más tarde o para "cuando esté de humor".
Cuando esto sucede de forma habitual puede dar lugar a problemas en el trabajo o en los estudios. Algunos universitarios, por ejemplo, pueden acabar dejando la carrera debido a que parecen no encontrar nunca el momento apropiado para ponerse a estudiar. Y no realizar el trabajo a tiempo puede suponer problemas con los superiores e incluso arriesgarse a ser despedido.
A veces se trata de un estilo de vida
Muchas veces, esta tendencia a postergar ciertas cosas puede considerarse una manera más general de encarar la vida; una forma de ser que no se limita únicamente a tareas concretas y específicas que retrasamos hasta el último minuto, sino que puede presentarse también de forma más solapada, como seguir durante años en el mismo trabajo aunque no nos guste, no emprender actividades nuevas que nos gustaría hacer, ponerse "enfermo" cuando hay que hacer un trabajo desagradable, evitar las confrontaciones o la toma de decisiones, culpar a otros o a la situación ("es aburrido") para evitar hacer algo, tener grandes ideas y hacer muchos planes pero no llevarlos nunca a cabo, estar tan ocupados divirtiéndonos que no tenemos tiempo para hacer el trabajo importante o pensar que antes tienes que hacer tal o cual cosa, dándose la extraña coincidencia de que siempre surge algo que te impide realizar la tarea en cuestión mientras te dices a ti mismo, sorprendido, que hay que ver lo liado que estás que no encuentras el momento para hacerlo.
El proceso: de la postergación a la ansiedad
Lo que principalmente busca esta persona al posponer una tarea es sentirse mejor al evitar (al menos momentáneamente) hacer algo que no le gusta o no le apetece. Pero, paradójicamente, a menudo ocurre todo lo contrario. El proceso sería más o menos el siguiente: empiezas diciéndote que lo harás mañana, cuando no estés tan ocupado. Pero al día siguiente vuelves a decirte lo mismo y lo vas retrasando cada vez más. Conforme pasa el tiempo empiezas a ser crítico contigo mismo o a buscar excusas ("no sé cómo puedo ser tan vago", "tenía que estar con mis amigos o pensarán que no me intereso por ellos", etc.). Lo sigues retrasando hasta que no hay más tiempo y entonces no tienes más remedio que hacerlo a toda prisa y de cualquier manera o es posible que ya ni siquiera tengas tiempo. Te enfadas contigo mismo, te dices que eres un estúpido y te prometes que no va a volver a suceder, o bien piensas que en realidad no tenía tanta importancia. Después haces exactamente lo mismo con la siguiente tarea y el proceso se repite una y otra vez.
¿Por qué en vez de hacer una tarea desagradable lo antes posible y empezando con tiempo prolongamos esta agonía un día tras otro?
¿Por qué algunas personas se comportan como si fueran adictos jugando a "quiero sentirme culpable y desgraciado por no hacer lo que tengo que hacer"? Para entender esto, así como para cambiar nuestro comportamiento, conviene comenzar por indagar un poco en nosotros mismos y tratar de descubrir qué es lo que está pasando y cuáles son los motivos por los que nos comportamos así. Para empezar, veamos los distintos grupos en los que pueden clasificarse estas personas.
El grupo relajado.
1. La vida es bella
Estas personas tratan de sacar de su mente y olvidar los sentimientos que les produce la tarea que tienen pendiente y centran toda su atención en cosas más agradables, como salir de copas con sus amigos, ver la tele, etc. Se trata de personas con una baja tolerancia a la frustración que buscan el placer constantemente y no quieren hacer nada que les resulte desagradable. Se centran en pasarlo bien y ser felices en todo momento.
2. Primero el placer
Suelen estar preocupadas por satisfacer sus necesidades emocionales, como conseguir amor, amistad, felicidad, etc. y dichas necesidades revolotean continuamente por su cabeza dificultando el trabajo o el estudio, que queda en un segundo plano. Muchos soñadores que jamás llegan a hacer realidad sus sueños porque detestan entrar en detalles entrarían en esta categoría: es bonito construir castillos en el aire pero no lo es tanto ponerse a trabajar para hacer uno de verdad.
3.No vale la pena
Para estos "postergadores felices" la meta final (obtener una licenciatura, por ejemplo) no vale la pena el esfuerzo, sobre todo cuando ven todo el trabajo que tienen por delante como algo desagradable, odioso y aburrido. Aun así, se trata de algo que quieren hacer. Quieren terminar sus estudios, licenciarse y empezar a ganar dinero trabajando. En este caso, está claro que estas personas tienen un problema que solucionar.
4. No me gusta trabajar
Suelen decirse a sí mismos cosas como: "tengo que tener ganas de estudiar antes de empezar", "no puedo soportar aburrirme", "si no me gusta hacer algo no tengo por qué hacerlo", "este trabajo es absolutamente odioso y es imposible encontrar algo agradable en él", "el profesor de matemáticas es odioso y las matemáticas son odiosas y odio las cosas que son odiosas" y, por supuesto, la más famosa de todas: "no me gusta trabajar".
El grupo ansioso
Se trata de aquella persona que arrastra un gran estrés y ansiedad relacionados con su trabajo. Posterga las cosas pero se siente culpable, no es capaz de "desconectar" y divertirse y hay un vocecilla constante en su cabeza que le recuerda todo lo que tiene que hacer, le regaña, le atosiga y le grita que es un inepto o un estúpido que no vale para nada. A veces pueden tener todo hecho a tiempo, debido a que el sentimiento de culpa o deber es más poderoso, pero tienen que luchar constantemente contra sus deseos de abandonarlo todo, están siempre estresados y el sentimiento de culpa es casi una constante en sus vidas, ya que aparece cuando tratan de relajarse y escapar de esos sentimientos desagradables o evitar la tarea.
Segunda parte: Los motivos para postergar
A. El miedo al fracaso.
1. Cuando todo tiene que se perfecto
Suele tratarse de personas muy perfeccionistas que tienen miedo de no estar a la altura, de no tener la habilidad o conocimientos suficientes, de no hacer todo como es debido. Piensan que su valor como personas dependen de lo que hagan y de cómo lo hagan. Si no lo hacen todo perfecto, su autoestima se viene abajo. Suelen establecer metas muy elevadas, y esto puede llevarlos a sentirse abrumados y sobrecargados de trabajo. Se exigen ser tan competentes que no es extraño que acaben considerándose incompetentes y temiendo un fracaso que tratan de evitar postergando la tarea todo lo posible.
2. Sentimientos de inferioridad
La persona que es demasiado crítica consigo misma y que se siente inferior a los demás y menos capacitada que ellos, puede evitar hacer muchas cosas que pongan a prueba su valía personal. De antemano piensan que lo harán mal y para evitar esa decepción y el sentimiento de fracaso, prefieren posponer indefinidamente una tarea: "ya pediré ese ascenso más adelante, cuando esté más preparado", pero pasa el tiempo y nunca parece sentirse lo bastante preparado.
B. Miedo al éxito.
1. Demasiada responsabilidad
Algunas personas temen triunfar y tener éxito. Los motivos pueden ser diferentes. Para algunos el éxito conlleva responsabilidades que no quieren asumir. Puede implicar más trabajo, menos tiempo libre e incluso pueden aparecer temores a convertirse en un adicto al trabajo o en un triunfador arrogante y competitivo de quien todos acabarán alejándose. Aquí es importante añadir que esto sólo constituye un problema si de verdad quieres triunfar en algo, ascender, tener un puesto directivo en una empresa, etc., pero al mismo tiempo tus miedos a verte absorbido por el trabajo y sin vida propia te lo están impidiendo y te llevan a sabotear tu propio trabajo..
Algunas personas temen triunfar y tener éxito. Los motivos pueden ser diferentes. Para algunos el éxito conlleva responsabilidades que no quieren asumir. Puede implicar más trabajo, menos tiempo libre e incluso pueden aparecer temores a convertirse en un adicto al trabajo o en un triunfador arrogante y competitivo de quien todos acabarán alejándose. Aquí es importante añadir que esto sólo constituye un problema si de verdad quieres triunfar en algo, ascender, tener un puesto directivo en una empresa, etc., pero al mismo tiempo tus miedos a verte absorbido por el trabajo y sin vida propia te lo están impidiendo y te llevan a sabotear tu propio trabajo..
2. No lo merezco
Algunas personas temen al éxito porque en el fondo piensan que no lo merecen o porque se sienten inferiores y poco capacitadas para afrontar una responsabilidad mayor y prefieren quedarse toda la vida en un puesto de menor categoría mientras secretamente envidian a ese compañero que empezó en un puesto similar al suyo y ya ocupa un cargo más importante y con mayor sueldo. Estas personas pueden incluso culpar a sus superiores de favoritismo con ese compañero al que han ascendido y al que llaman "enchufado", cuando la realidad es que han estado mostrando cierta incompetencia en tu trabajo, llegando tarde y postergando tareas precisamente para evitar ser propuesto para ese ascenso.
Algunas personas temen al éxito porque en el fondo piensan que no lo merecen o porque se sienten inferiores y poco capacitadas para afrontar una responsabilidad mayor y prefieren quedarse toda la vida en un puesto de menor categoría mientras secretamente envidian a ese compañero que empezó en un puesto similar al suyo y ya ocupa un cargo más importante y con mayor sueldo. Estas personas pueden incluso culpar a sus superiores de favoritismo con ese compañero al que han ascendido y al que llaman "enchufado", cuando la realidad es que han estado mostrando cierta incompetencia en tu trabajo, llegando tarde y postergando tareas precisamente para evitar ser propuesto para ese ascenso.
3. Niños: ser siempre responsable es demasiado.
Los niños también pueden temer sacar siempre muy buenas notas porque es posible que los demás esperen que sigan siempre así, de forma que tendrán que dar lo mejor de sí en cada momento y ser siempre responsables. Así, pueden llegar a sentir que esperan demasiado de ellos y un simple aprobado puede verse como una decepción e incluso un fracaso. Los niños pueden verse fácilmente abrumados por esa responsabilidad. Otros pueden temer convertirse en los empollones de la clase y ser rechazados por los demás.
Los niños también pueden temer sacar siempre muy buenas notas porque es posible que los demás esperen que sigan siempre así, de forma que tendrán que dar lo mejor de sí en cada momento y ser siempre responsables. Así, pueden llegar a sentir que esperan demasiado de ellos y un simple aprobado puede verse como una decepción e incluso un fracaso. Los niños pueden verse fácilmente abrumados por esa responsabilidad. Otros pueden temer convertirse en los empollones de la clase y ser rechazados por los demás.
4. El miedo a ser más inteligente que los demás
Algo parecido puede suceder también con los adultos. Algunos temen que si los demás los ven como demasiado competentes, exitosos o inteligentes, pueden sentirse intimidados o inferiores y alejarse de ellos. Puede ser, pero en ese caso son ellos (y no tú) los que tienen un problema de autoestima que deberían solucionar y no tiene sentido que te muestres incompetente sólo para que ellos no se sientan inferiores.
Algo parecido puede suceder también con los adultos. Algunos temen que si los demás los ven como demasiado competentes, exitosos o inteligentes, pueden sentirse intimidados o inferiores y alejarse de ellos. Puede ser, pero en ese caso son ellos (y no tú) los que tienen un problema de autoestima que deberían solucionar y no tiene sentido que te muestres incompetente sólo para que ellos no se sientan inferiores.
5. Los roles: cosas de hombres, cosas de mujeres
A veces puede suceder también que una persona tema triunfar en una tarea que se considera típica del otro sexo por temor a ser considerados poco femeninos (en el caso de las mujeres) o poco masculinos (en el caso de los hombres). Piensa que con este comportamiento lo único que se consigue es perpetuar los roles atribuidos al sexo y coartar así la libertad de las personas para elegir libremente en función de sus gustos y no en función de lo que se espera de ellos por pertenecer a un sexo u otro.
A veces puede suceder también que una persona tema triunfar en una tarea que se considera típica del otro sexo por temor a ser considerados poco femeninos (en el caso de las mujeres) o poco masculinos (en el caso de los hombres). Piensa que con este comportamiento lo único que se consigue es perpetuar los roles atribuidos al sexo y coartar así la libertad de las personas para elegir libremente en función de sus gustos y no en función de lo que se espera de ellos por pertenecer a un sexo u otro.
C. Los oposicionistas: "No puedes obligarme"
Un tercer grupo de personas tiende a posponer sus obligaciones como una forma de tener el control o de resistirse a ser controlados por otros. Piensan algo parecido a esto: "todo el mundo debe ser amable conmigo y hacer lo que yo quiero que hagan y si no, tengo todo el derecho a enfurecerme y odiarlos y negarme a hacer cualquier cosa que me pidan" (incluidos padres, profesores o jefes). Sin embargo, todo el mundo tiene que hacer, en mayor o menor medida cosas que desearían no hacer. Algunos aceptan la realidad y otros adoptan una actitud pasivo-agresiva y postergan sus tareas para fastidiar a otros o para demostrarles que no tienen ningún control sobre ellos. Se trata de personas que, como norma, tienden a negarse a hacer cualquier cosa que les digan porque lo perciben como un atentado contra su libertad personal y no como una serie de obligaciones que todo el mundo tiene que realizar. Si pasas demasiado tiempo ocupado en demostrar a los demás que eres libre y tienes el control puedes estar frustrando también tus propios deseos y perjudicándote a ti mismo.
D. Los que tienen "sus motivos"
Un cuarto grupo estaría formado por aquellas personas que lo que pretenden con este comportamiento es mantenerse cerca de alguien que necesitan o bien todo lo contrario: mantener alejado a alguien. Quienes establecen una relación de dependencia, pueden ir postergando sus tareas para que sea su pareja quien al final se encargue de hacerlo al considerarlo incompetente para ciertas cosas (como realizar tareas domésticas). Cuando hay problemas en la relación también puede usarse como una manera de fastidiar al otro.
Posted by Robert Medina 12:56 2 comentarios
Etiquetas: Autoayuda
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




