09 octubre, 2008

LA EXPERIENCIA EN LOS NEGOCIOS Y EN LA VIDA


Ciertamente la experiencia vale y cuesta, a veces uno se pregunta por que hay que tener experiencia sobre determinado puesto o acción que se den a ejecutar.
Desde el negociante que vela por sus ingresos, hasta el mas mínimo trabajo que se requiera de acción física o mental recaen en este aspecto experiencia, años atrás me hacia esta pregunta a la hora de buscar un trabajo determinado ¿ por que razón, pide la experiencia? no sabiendo que ignoraba por completa la mera realidad, y es que la experiencia es la que te hace, es la escultura a través del trayecto de nuestra vida, y es una virtud acumulada en el trayecto de nuestro años, no importa en que ámbito social se esta envuelto ni en que acción se este ejecutado, siempre hay que tener en cuenta que la experiencia no es improvisada ni es adquirida de la noche a la mañana sino, que esta evoluciona a través de la practica en nuestro proceder. Aquí le traigo esta anécdota la cual da un ejemplo impactante de esta vital cualidad adquirida del ser humano.


Existe una anécdota conocida de una empresa de viajes en trasatlánticos y a un crucero perteneciente a la misma se le descompone el equipo de aire acondicionado. Llaman en forma inmediata a un Ingeniero para reparar el sistema de frío, éste observa detenidamente, y luego de unos minutos, pide un martillo dando un golpe en el equipo de aire acondicionado central, poniéndolo en funcionamiento. Entonces el encargado de Mantenimiento pide la factura de lo realizado. Cuando llega la misma por $ 2.000, el encargado sumamente sorprendido y enojado por el importe se queja al Ingeniero, pidiéndole la discriminación de este valor. El Ingeniero lo confecciona de la siguiente manera:


Por haber golpeado con el martillo: Te cobrare $1, y Por saber dónde hacerlo y cómo hacerlo: Te cobrare$ 1.999.



Esta anecdota, deja de manifiesto que el servicio prestado resultó intangible, llevaba consigo el estudio, aprendizaje y experiencia de varios años de trabajo y conocimientos de tuberías y sistemas de refrigeración para solucionar dicho problema en el Trasatlántico.

08 octubre, 2008

Arriesgarse a cambiar la vida




" Hola aqui le dejo otro sutacioso articulo de Cepvi muy bueno por sierto, ya que deja una reseña en lo que es el cambio de personalidad y actitud yo lo invito a hacer ese cambio que conlleva un riesgo pero al fina del camino esta los frutos."



Arriesgarse a cambiar la vida

Muchas personas se dejan arrastrar en sus vidas hacia un camino determinado. De niños, es normal que sean otros los que dirijan nuestras vidas. Los padres llevan a sus hijos al colegio y, de este modo, están decidiendo por ellos cómo van a pasar el tiempo durante buena parte del día.

Después, durante la adolescencia y al principio de la edad adulta, los padres con frecuencia siguen ejerciendo presión sobre sus hijos y el camino que han de seguir en sus vidas. Pero no sólo ellos, pues la sociedad también tiene sus propias normas no escritas sobre cómo debe ser la vida de sus miembros: debes buscarte un trabajo estable, debes casarte, debes tener hijos, etc.

Por tanto, no resulta extraño que muchas personas adultas se encuentren en una situación insatisfactoria, viviendo vidas que los demás, la sociedad o sus propios miedos a ser diferentes han establecido para ellos y no las vidas que desearían estar viviendo.

De vez en cuando, la depresión se apodera de estas personas. Puede ser un leve estado de abatimiento y tristeza, una sensación de aburrimiento, de falta de sentido, el deseo de seguir durmiendo por las mañanas en vez de levantarse con ánimo y energía para emprender las tareas diarias. O pueden ser formas más graves de depresión. Aunque, por lo general, suelen aparecer sin que la persona tenga claro por qué, como si la oscuridad cayera sobre ellos de repente y sin ningún motivo aparente.

Observa tu vida

El primer paso para cambiar consiste en saber qué deseas cambiar. Pregúntate: ¿estoy viviendo la vida que deseo vivir? Mi trabajo o principal ocupación diaria, ¿la he elegido libremente y me resulta satisfactoria? Tal vez no sepas realmente cómo desearías que fuese tu vida y tengas que dedicar un tiempo a pensarlo, pero es muy posible que sí lo sepas. Tal vez sabes exactamente el tipo de trabajo que desearías estar haciendo, quizás lo intentaste durante un tiempo, pero la presión ejercida sorbe ti por otras personas o tus propios miedos te llevaron a abandonar. Y es que si deseas vivir la vida que quieres, has de estar dispuesto a hacer dos cosas:

1. Arriesgarte
2. Seguir tu intuición
Correr riesgos

Si suena el despertador por la mañana y en tu mente aparece una imagen mental del día que tienes por delante y sientes deseos de seguir durmiendo; y si esto te sucede cada día, una y otra vez, tal vez significa que ha llegado el momento de arriesgarse. Pero el miedo puede estar impidiéndote hacerlo porque piensas que, si decides seguir adelante y cambiar tu vida para hacer lo que de verdad deseas, podría salir mal, podrías perderlo todo, podrían mirarte mal las personas que no entiendan tu decisión, podrías recibir reproches de tu familia o amigos, y así sucesivamente hasta completar una larga lista de miedos que te bloquean. Aunque, en definitiva, el miedo es siempre el mismo: el miedo a arriesgarse.

Pero precisamente para vivir una vida satisfactoria es necesario tomar decisiones y arriesgarse. Si tienes una idea y consideras que llevándola a la práctica podrías tener una vida más satisfactoria, has de arriesgarte a llevarlo a cabo, porque sólo así podrás comprobar si estás en lo cierto o te has equivocado. Y sin duda es preferible equivocarse, pues es más fácil enmendar ese error que enmendar toda una vida errada, toda una vida siguiendo un camino equivocado.

El momento para cambiar tu vida (o ciertos aspectos de ella) puede ser cualquiera. No importa que tengas 25 años o 45, que tengas un esposo o esposa o hijos. Los impedimentos que puedes ver para llevar a cabo los cambios no necesariamente son muros infranqueables. Puedes buscar soluciones para ellos. Después de todo, si tú eres feliz, es más probable que tu familia también lo sea, mientras que eres infeliz harás infeliz a tu familia. En cualquier caso, si es tu propia situación de pareja o matrimonio lo que te resulta insatisfactorio, es importante tener el valor suficiente como para ser sincero con uno mismo y la pareja y ser capaz de descomprometerse. A todos nos enseñan que debemos ser generosos con los demás, pero no siempre nos enseñan a ser generosos con nosotros mismos. Y ser generoso con uno mismo es tan importante como serlo con los demás. Tienes una responsabilidad contigo mismo; tienes tu cuerpo y tu vida a tu cargo y has de ocuparte de ellos lo mejor posible. Imagina un mundo en que ninguna persona cuidara de sí misma, sino que se despreciaran y odiaran a sí mismos. Sería un mundo depresivo y oscuro, lleno de dolor y tristeza, de personas desmotivadas, apáticas, suicidas. Si quieres ayudar a construir un mundo feliz empieza por hacerte feliz a ti mismo e irradiarás felicidad hacia los demás.




Sigue tu intuición

Antes de decir que no sabes qué hacer o que no sabes lo que deseas, piénsalo con detenimiento. Tal vez sí lo sabes, pero las cosas que deseas las descartas de antemano, considerándolas no válidas porque van en contra de lo que piensa o hace la mayoría de la gente, tus padres, amigos u otras personas, o porque lo consideras inapropiado o extravagante. "¿Dedicarme a esculpir, exponer mis obras en una galería de arte y tratar de vivir de eso? Imposible, jamás lo lograría, mi familia pensaría que estoy loca, apenas ganaría dinero..." Eso era lo que pensaba Clara, y de ese modo se mantenía así misma atrapada en un trabajo monótono e insatisfactorio mientras sus esculturas se amontonaban solitarias en el sótano. Hasta que una depresión ansiosa se apoderó de ella y la obligó, por las malas y a través de una dura crisis, a replantearse su vida y marcharse a otra ciudad. Allí decidió que debía arriesgarse o acabaría suicidándose (pues esa idea pasó por su mente en varias ocasiones). En su nueva ciudad empezó a construirse la vida que de verdad deseaba, haciendo caso omiso de lo que sus padres, que estaban absolutamente en contra de este cambio, le decían. Clara había tomado una decisión y, aunque tenía miedo de estar equivocándose y de fracasar rotundamente, estaba también ilusionada y ni siquiera necesitaba un despertador para levantarse temprano por la mañana y ponerse a trabajar en su nueva obra. Para su sorpresa, sus esculturas se vendieron bien. No se convirtió en una escultora de gran éxito (lo cual no impide que pueda lograrlo en el futuro), pero se ganaba la vida haciendo lo que de verdad deseaba y eso era suficiente para ella. Los días de depresión, insatisfacción y ansiedad habían desaparecido.

Resumiendo: deja de lado lo que dicen los demás o la sociedad y escucha tu intuición. Ella te dirá lo que de verdad deseas y lo que es mejor para ti, para sentirte satisfecho con tu vida. Sigue esa voz interior.

Pero, ¿y si de verdad no sabes qué hacer? Si no sabes qué camino seguir, sigue todos los caminos. No temas equivocarte. Los errores forman parte del aprendizaje. A veces no sabes lo que deseas por desconocimiento. "No creía que pudiera sentirme satisfecho trabajando como vendedor", explicaba Ismael, "pero lo cierto es que se me da bien este trabajo y me gusta". Si te quedas inmóvil tal vez nunca encuentres la respuesta, sigue cualquier camino y observa lo que ocurre; siempre puedes dejar ese camino y probar otro hasta que encuentres aquél en el que te sientas a gusto.
Guía para mejorar tu salud mental cada día
Intenta llevar a cabo las siguientes indicaciones para ayudarte a planear una semana que haga que te sientas bien, por dentro y por fuera. Si estás en tratamiento para algún problema de tipo psicológico, estas indicaciones pueden ayudarte a manejar tu problema o trastorno y apoyar tu tratamiento y recuperación. Puedes utilizarlas como guía para elaborar tu propio plan semanal.
Domingo. Relájate.
Intenta meditar, dar un paseo por la naturaleza o hacer cualquier otra actividad que te resulte relajante y entretenida. La reflexión tranquila, en solitario o en compañía de otras personas, puede mejorar tu estado mental, fortalecer tu identidad personal y social, y alejarte del horario agitado del resto de la semana para cargarte de energía para la semana que empieza.



Lunes. Elabora un plan.
Decide qué tareas necesitas terminar durante la semana y elabora un plan sobre el modo y el horario para hacerlas. Si estás sobrecargado de trabajo, decide qué puede esperar una semana o dos. Si no tienes un horario muy apretado, planea algunas actividades que has estado esperando poder hacer.



Martes. Rodéate de personas que te apoyen.
Haz planes con miembros de tu familia o amigos, o busca actividades en las que puedas conocer nuevas personas, como un curso, un grupo de ayuda, un deporte... Vuelve a quedar con alguien con quien habías perdido el contacto y recuerda viejos tiempos.


Miércoles. Cuida tu cuerpo.
Cuidar tu cuerpo puede mejorar también tu salud mental. El miércoles puede ser el día de dedicar un cuidado especial a tu cuerpo y de comprobar si estás llevando un estilo de vida sano y tomar las medidas necesarias si no es así. Asegúrate de que estás tomando comidas nutritivas, evita el tabaco, utiliza las bebidas alcohólicas con moderación, bebe mucha agua, duerme lo suficiente y haz ejercicio regularmente.



Jueves. El día del altruismo.
Ofrécete para algún trabajo voluntario para ayudar a otras personas. Te sentirás bien al hacer algo tangible para ayudar a otras personas que lo necesitan y te servirá para alejarte de tus propios problemas y verlos con más objetividad. También es un buen modo de conocer gente nueva que comparte tus intereses.



Viernes. Amplía tus horizontes.
Crea un cambio de ritmo o amplía tus intereses. Explora un nuevo hobby, llena tu casa de plantas, planea un rato de senderismo o un viaje, busca lugares nuevos en tu ciudad, toma clases de baile, aprende a tocar un instrumento o hablar otra lengua...



Sábado. Valórate a ti mismo/a
Este puede ser el día para recordarte que has de tratarte con respeto y amabilidad, ser condescendiente contigo, perdonar tus errores, aceptar tus defectos (aunque proponiéndote mejorar) y evitar la autocrítica y autocastigo. Examina las cualidades que tienes y que te gustan, tus logros y tus capacidades. Repasa tus sueños y tus metas, analiza si vas por buen camino para alcanzarlas, las medidas a tomar, etc. Lee libros o artículos que te sirvan de ayuda en tu crecimiento personal.

Dedica un rato cada día a relajarte y reflexionar.

07 octubre, 2008

¿Por qué lo dejas todo para mañana?

"Hola eh encontrado este resumen en Cepvi donde dan consejo muy bueno esta dedicado a las personas que dejan postegar sus queaseres para despues, no sabien la consecuencia que estos puede traer le dejo para que le sirva de orientacion en verdad es muy bueno."
Primera parte: Características y tipos

En mayor o menor medida, todos tenemos que hacer tareas que nos resultan desagradables pero que son importantes y sabemos que tenemos que hacerlas tanto si nos gusta como si no. Muchas personas prefieren dejarlo para el día siguiente o para más tarde o para "cuando esté de humor".

Cuando esto sucede de forma habitual puede dar lugar a problemas en el trabajo o en los estudios. Algunos universitarios, por ejemplo, pueden acabar dejando la carrera debido a que parecen no encontrar nunca el momento apropiado para ponerse a estudiar. Y no realizar el trabajo a tiempo puede suponer problemas con los superiores e incluso arriesgarse a ser despedido.

A veces se trata de un estilo de vida

Muchas veces, esta tendencia a postergar ciertas cosas puede considerarse una manera más general de encarar la vida; una forma de ser que no se limita únicamente a tareas concretas y específicas que retrasamos hasta el último minuto, sino que puede presentarse también de forma más solapada, como seguir durante años en el mismo trabajo aunque no nos guste, no emprender actividades nuevas que nos gustaría hacer, ponerse "enfermo" cuando hay que hacer un trabajo desagradable, evitar las confrontaciones o la toma de decisiones, culpar a otros o a la situación ("es aburrido") para evitar hacer algo, tener grandes ideas y hacer muchos planes pero no llevarlos nunca a cabo, estar tan ocupados divirtiéndonos que no tenemos tiempo para hacer el trabajo importante o pensar que antes tienes que hacer tal o cual cosa, dándose la extraña coincidencia de que siempre surge algo que te impide realizar la tarea en cuestión mientras te dices a ti mismo, sorprendido, que hay que ver lo liado que estás que no encuentras el momento para hacerlo.


El proceso: de la postergación a la ansiedad

Lo que principalmente busca esta persona al posponer una tarea es sentirse mejor al evitar (al menos momentáneamente) hacer algo que no le gusta o no le apetece. Pero, paradójicamente, a menudo ocurre todo lo contrario. El proceso sería más o menos el siguiente: empiezas diciéndote que lo harás mañana, cuando no estés tan ocupado. Pero al día siguiente vuelves a decirte lo mismo y lo vas retrasando cada vez más. Conforme pasa el tiempo empiezas a ser crítico contigo mismo o a buscar excusas ("no sé cómo puedo ser tan vago", "tenía que estar con mis amigos o pensarán que no me intereso por ellos", etc.). Lo sigues retrasando hasta que no hay más tiempo y entonces no tienes más remedio que hacerlo a toda prisa y de cualquier manera o es posible que ya ni siquiera tengas tiempo. Te enfadas contigo mismo, te dices que eres un estúpido y te prometes que no va a volver a suceder, o bien piensas que en realidad no tenía tanta importancia. Después haces exactamente lo mismo con la siguiente tarea y el proceso se repite una y otra vez.


¿Por qué en vez de hacer una tarea desagradable lo antes posible y empezando con tiempo prolongamos esta agonía un día tras otro?
¿Por qué algunas personas se comportan como si fueran adictos jugando a "quiero sentirme culpable y desgraciado por no hacer lo que tengo que hacer"? Para entender esto, así como para cambiar nuestro comportamiento, conviene comenzar por indagar un poco en nosotros mismos y tratar de descubrir qué es lo que está pasando y cuáles son los motivos por los que nos comportamos así. Para empezar, veamos los distintos grupos en los que pueden clasificarse estas personas.
El grupo relajado.

1. La vida es bella

Estas personas tratan de sacar de su mente y olvidar los sentimientos que les produce la tarea que tienen pendiente y centran toda su atención en cosas más agradables, como salir de copas con sus amigos, ver la tele, etc. Se trata de personas con una baja tolerancia a la frustración que buscan el placer constantemente y no quieren hacer nada que les resulte desagradable. Se centran en pasarlo bien y ser felices en todo momento.

2. Primero el placer

Suelen estar preocupadas por satisfacer sus necesidades emocionales, como conseguir amor, amistad, felicidad, etc. y dichas necesidades revolotean continuamente por su cabeza dificultando el trabajo o el estudio, que queda en un segundo plano. Muchos soñadores que jamás llegan a hacer realidad sus sueños porque detestan entrar en detalles entrarían en esta categoría: es bonito construir castillos en el aire pero no lo es tanto ponerse a trabajar para hacer uno de verdad.

3.No vale la pena

Para estos "postergadores felices" la meta final (obtener una licenciatura, por ejemplo) no vale la pena el esfuerzo, sobre todo cuando ven todo el trabajo que tienen por delante como algo desagradable, odioso y aburrido. Aun así, se trata de algo que quieren hacer. Quieren terminar sus estudios, licenciarse y empezar a ganar dinero trabajando. En este caso, está claro que estas personas tienen un problema que solucionar.

4. No me gusta trabajar

Suelen decirse a sí mismos cosas como: "tengo que tener ganas de estudiar antes de empezar", "no puedo soportar aburrirme", "si no me gusta hacer algo no tengo por qué hacerlo", "este trabajo es absolutamente odioso y es imposible encontrar algo agradable en él", "el profesor de matemáticas es odioso y las matemáticas son odiosas y odio las cosas que son odiosas" y, por supuesto, la más famosa de todas: "no me gusta trabajar".

El grupo ansioso

Se trata de aquella persona que arrastra un gran estrés y ansiedad relacionados con su trabajo. Posterga las cosas pero se siente culpable, no es capaz de "desconectar" y divertirse y hay un vocecilla constante en su cabeza que le recuerda todo lo que tiene que hacer, le regaña, le atosiga y le grita que es un inepto o un estúpido que no vale para nada. A veces pueden tener todo hecho a tiempo, debido a que el sentimiento de culpa o deber es más poderoso, pero tienen que luchar constantemente contra sus deseos de abandonarlo todo, están siempre estresados y el sentimiento de culpa es casi una constante en sus vidas, ya que aparece cuando tratan de relajarse y escapar de esos sentimientos desagradables o evitar la tarea.

Segunda parte: Los motivos para postergar

A. El miedo al fracaso.

1. Cuando todo tiene que se perfecto
Suele tratarse de personas muy perfeccionistas que tienen miedo de no estar a la altura, de no tener la habilidad o conocimientos suficientes, de no hacer todo como es debido. Piensan que su valor como personas dependen de lo que hagan y de cómo lo hagan. Si no lo hacen todo perfecto, su autoestima se viene abajo. Suelen establecer metas muy elevadas, y esto puede llevarlos a sentirse abrumados y sobrecargados de trabajo. Se exigen ser tan competentes que no es extraño que acaben considerándose incompetentes y temiendo un fracaso que tratan de evitar postergando la tarea todo lo posible.

2. Sentimientos de inferioridad
La persona que es demasiado crítica consigo misma y que se siente inferior a los demás y menos capacitada que ellos, puede evitar hacer muchas cosas que pongan a prueba su valía personal. De antemano piensan que lo harán mal y para evitar esa decepción y el sentimiento de fracaso, prefieren posponer indefinidamente una tarea: "ya pediré ese ascenso más adelante, cuando esté más preparado", pero pasa el tiempo y nunca parece sentirse lo bastante preparado.
B. Miedo al éxito.
1. Demasiada responsabilidad
Algunas personas temen triunfar y tener éxito. Los motivos pueden ser diferentes. Para algunos el éxito conlleva responsabilidades que no quieren asumir. Puede implicar más trabajo, menos tiempo libre e incluso pueden aparecer temores a convertirse en un adicto al trabajo o en un triunfador arrogante y competitivo de quien todos acabarán alejándose. Aquí es importante añadir que esto sólo constituye un problema si de verdad quieres triunfar en algo, ascender, tener un puesto directivo en una empresa, etc., pero al mismo tiempo tus miedos a verte absorbido por el trabajo y sin vida propia te lo están impidiendo y te llevan a sabotear tu propio trabajo..
2. No lo merezco
Algunas personas temen al éxito porque en el fondo piensan que no lo merecen o porque se sienten inferiores y poco capacitadas para afrontar una responsabilidad mayor y prefieren quedarse toda la vida en un puesto de menor categoría mientras secretamente envidian a ese compañero que empezó en un puesto similar al suyo y ya ocupa un cargo más importante y con mayor sueldo. Estas personas pueden incluso culpar a sus superiores de favoritismo con ese compañero al que han ascendido y al que llaman "enchufado", cuando la realidad es que han estado mostrando cierta incompetencia en tu trabajo, llegando tarde y postergando tareas precisamente para evitar ser propuesto para ese ascenso.
3. Niños: ser siempre responsable es demasiado.
Los niños también pueden temer sacar siempre muy buenas notas porque es posible que los demás esperen que sigan siempre así, de forma que tendrán que dar lo mejor de sí en cada momento y ser siempre responsables. Así, pueden llegar a sentir que esperan demasiado de ellos y un simple aprobado puede verse como una decepción e incluso un fracaso. Los niños pueden verse fácilmente abrumados por esa responsabilidad. Otros pueden temer convertirse en los empollones de la clase y ser rechazados por los demás.

4. El miedo a ser más inteligente que los demás
Algo parecido puede suceder también con los adultos. Algunos temen que si los demás los ven como demasiado competentes, exitosos o inteligentes, pueden sentirse intimidados o inferiores y alejarse de ellos. Puede ser, pero en ese caso son ellos (y no tú) los que tienen un problema de autoestima que deberían solucionar y no tiene sentido que te muestres incompetente sólo para que ellos no se sientan inferiores.
5. Los roles: cosas de hombres, cosas de mujeres
A veces puede suceder también que una persona tema triunfar en una tarea que se considera típica del otro sexo por temor a ser considerados poco femeninos (en el caso de las mujeres) o poco masculinos (en el caso de los hombres). Piensa que con este comportamiento lo único que se consigue es perpetuar los roles atribuidos al sexo y coartar así la libertad de las personas para elegir libremente en función de sus gustos y no en función de lo que se espera de ellos por pertenecer a un sexo u otro.
C. Los oposicionistas: "No puedes obligarme"
Un tercer grupo de personas tiende a posponer sus obligaciones como una forma de tener el control o de resistirse a ser controlados por otros. Piensan algo parecido a esto: "todo el mundo debe ser amable conmigo y hacer lo que yo quiero que hagan y si no, tengo todo el derecho a enfurecerme y odiarlos y negarme a hacer cualquier cosa que me pidan" (incluidos padres, profesores o jefes). Sin embargo, todo el mundo tiene que hacer, en mayor o menor medida cosas que desearían no hacer. Algunos aceptan la realidad y otros adoptan una actitud pasivo-agresiva y postergan sus tareas para fastidiar a otros o para demostrarles que no tienen ningún control sobre ellos. Se trata de personas que, como norma, tienden a negarse a hacer cualquier cosa que les digan porque lo perciben como un atentado contra su libertad personal y no como una serie de obligaciones que todo el mundo tiene que realizar. Si pasas demasiado tiempo ocupado en demostrar a los demás que eres libre y tienes el control puedes estar frustrando también tus propios deseos y perjudicándote a ti mismo.

D. Los que tienen "sus motivos"

Un cuarto grupo estaría formado por aquellas personas que lo que pretenden con este comportamiento es mantenerse cerca de alguien que necesitan o bien todo lo contrario: mantener alejado a alguien. Quienes establecen una relación de dependencia, pueden ir postergando sus tareas para que sea su pareja quien al final se encargue de hacerlo al considerarlo incompetente para ciertas cosas (como realizar tareas domésticas). Cuando hay problemas en la relación también puede usarse como una manera de fastidiar al otro.

03 octubre, 2008

Despues del intento (mis pensamientos)



DESPUÉS DEL INTENTO




Muchas palabra tiende a obra para bien, con mutuamente con uno mismo algunas nos traer solo en pensar desaliento, triste y llanto pero, hay otras que no llena de dudas y de recuerdo fecundados, para nadie es ajeno no saber ¿que hay después del intento? ¿Que hay en esa palabra futurista que no vemos y que a la buena y a la larga no llenas de muchas duda? se puede sacar una hipótesis de esta palabra y relacionar con nuestro estilo de vida, o a través de nuestro diario vivir. Pero realmente esta palabra se vuelve autóctona en nuestro diario vivir, dependemos de ella más de lo que usted cree. Si se fija que desde el niño que ha sido levantado para ir al colegio, hasta el que tiene que tomar una mera decisión. Por que lo digo, pues esta palabra no es mas que un intento, no es mas que una obra, no es mas que una decisión a sumida por tal o “x” razón .

Pensamos, ¿que puede haber después de mañana, después de pasado? ¿Que hay exactamente depuse del día de hoy? no crea que lo estoy llenado de duda, ni lo estoy idealizado, solo quiero recarga es pensamiento que tal vez le a llegado un día, o que también por su circunstancias ajenas usted a decidido dejar pasar, una mera oportunidad que por mera coincidencia la vida le ha dado gratuitamente y la hemos dejado devane serse en el llanto “ de lo que pude haber hecho, si lo hubiese hecho” son muchas las razonas por la que las personas observa, piensa y razona en determinadas situaciones de lo que realmente conviene o no. ¿Primera mente conviene pensar? ¿En verdad es una oportunidad que se no a presentado? yo diría que si que conviene pensar pero, pensar en grande, no se puede tomar un camino si ante saber si el camino es corto o es largo o si el camino tiene escollo y trabas todo eso pensamiento, debe deambular en nuestra mente a la hora de tomar un paso o una determinada decisión que tengamos que afrontar a la buena hora.

PENSAR EN GRANDE

Ante de tomar una decisión, tiene que enfrentase completamente a el dicho “el ante y el después” ante que nos enfrentamos a cambiar y después a quien boy a enfrentarme después del cambio, también se puede hacer otra observación como “que pensaría esa persona ante de no respóndele o decirle o después de respóndele o decirle, podemos también mezclara en los negocios como que resultado daría ante de de hacer la inversión o después de hacerla, etc. fíjese en las expresiones las cuales esta llenas de dudas con el ante y el después, esa afirmaciones esta completamente ligada en nuestro diario vivir, yo diría que forman contra parte con nuestra decisiones, aunque la relaciones de distintas manera pero, van ligada indirecta o directamente ante el ante y el después, no somos Dios, e ni siquiera tenemos lo dote de ver el futuro digo, salvas excepciones de las cuales tengo dudas, incluso al mencionarlas. al no tener este dote creo solo hay una solución y es el de pensar pero no simplemente Hacerlo bien, sino, persa pero en grade, como había afirmado en líneas anteriores, realmente cuenta este dilema de pensar en grade pues, nuestra mente, no esta muy respaldada ya que no siempre encontramos ese ende que no diga en que realmente debemos pensar ante de tomar determinadas decisiones, pero pensar no simplemente es decir lo que se va hacer delante de una decisión va mucho mas de hay. El pensamiento grande busca el futuro pero a largo plazo no se limita una a una observación cercana, pues ese dote de observa cercanamente creo y no me equívoco lo tenemos todo, pero el uso de pensar razonadamente no sucede así, es un pensamiento que va mucho mas aya de simple convicciones y observaciones. Este se adquiere con la experiencia, postura, practica y tener claramente decidido de lo que se quiere ser o hacer.

Si pensamos no debemos hacerlo en buscar una solución pasajera es decir, que frente a un problema no solamente cabe pensar en la solución momentánea sino en lo apoteótico que puede ser esa solución es decir en lo que puede venir después de que plantemos las solución. Eh clasificado la soluciones por que se que en pensar en la solución

Es lo que no da el punto de equilibrio, donde la balanza redunda a nuestro favor podemos verlas así soluciones momentáneas, mediática, razonadas.

Soluciones momentáneas: son la soluciones que se han pensado, para soluciona una cuestión en común en corta plazo, suelen salir de la ideas rápidas, no pensada no reflexionada y no meditada esta soluciones carecen raciocinio y no son dicha de un pensamiento subjetivo sino, que son ella en forma de calmante y no para curar el mal.

Soluciones mediáticas: son aquellas que se hace llama las intermedias, que verdadera mente se han pensado, esta soluciones van un poco mas aya de la realidad, busca soluciona las cuestiones en común pero, asiendo un poco de énfasis en lo que después vendría después de tomar una decisión, pero esta soluciones carecen de fortaleza ya que son fácilmente cambiadas en su período de prueba es decir, la solución no es momentánea sino, que esta tarde en verse lo resultados.

Soluciones razonada: son aquellas funciones que son estudiada, analizada, observada y confiabilizada, son Soluciones que se ha analizada a través del un método científico es decir que no ven, el presente de una cuestión en común sino, que son pensada para largamente ser acogida, ya que a través del estudio se han sacado lo percance que esta pueda tener a través de una solución, momentánea, mediática y futura.

Una ver leído las diferente soluciones pensara usted que la que hay que toma es la que no tiene critica alguna, que es la que no carece de sentido lógico, pues si pensó así se tiende a pensar mal, no en la soluciones que cumple esta funciones la que puede ser la solución de un problema determinado sino, la avidez del individuo y la capacidad de raciocinio que tenga la persona en el determinado momento la que le va a proyectar soluciones, que esta acorde con el problema visto. por que hay determinado problemas que no ameritan ser tan pensado y evaluados, ya que eso problema amerita un pesa rápido y ávido para solucionarlo, no amerita de perdida de tiempo alguno para solución ya que la circunstancia o ambiente en lo que se produce no amerita un estudio o escrutinio del pensamiento, pero, a la hora de pensar no basta en pensar en lo que mejor nos convienes sino, también en que no nos conviene no se puede obviar esa parte de ninguna manera. Piensa que un soldado va la guerra con la firme convicción de que va a ganar o va por que le guste ir, el soldado va la guerra no por que le guste ir sino, que va por que su paramecio militar así lo ah decidido como sabemos el soldado es un subalterno acata ordenes o no sabe el del peligro que afronta.

También podemos citar el caso de que de que ese mismo soldado baya a presta su servicio asía un determinado país que tiene vinculo de guerra me imagino que su posición seria otra iría mas calmada mente pero, si en medio de ese ambiente se presentara una rebelión momentánea como asumiría su pensar, tal postura entonces merece un pensar mediático pues no se planeo para un acontecimiento.

Todo sucede así, creo que lo que para x circunstancia es mejor saber que no se puede haces a lo que se puede hacer, puesto que si sabe lo que no se puede hacer usted conoce mas la problemática recuerde “un problema comprendido y aceptado esta la mitad resuelto.”

Para solucionar lo que debemos de hace ante de tomar una acción a la hora de pensar es pensar en perdida y ganancia, no en ganancia nada mas pues que sentido tiene pensar en la ganancia y no en lo riesgo es como poner candado después que te roben siempre hay que tener una segunda opinión desfavorable frente a los problema, circunstancia y precariedades para así conocer a que no enfrentamos.

ME FALLA LA CONSCIENCIA

Este es el término mas adjudicado al mal de nuestro pensar, ¿que debimos haber hecho que no pudimos hacer? O ¿que hice que no debí hacer ? usted dirá a no me fallo la conciencia, si esta claro que la conciencia tiende a falla incluso sucede mas cuando se esta en situación sumamente conflictiva pero, también hay que esta claro que en las diferente situaciones conflictiva un 90 % de ella son evitable pagamos en el punto de una persona agresiva, que son las personas que no se toma el tiempo de hacer un conteo regresivo ante de la acción, el comportamiento agresivo de esa persona es una agresión adquirida ya que puede usted esta seguro de que no nació con esta actitud, de que fue infundida a través de su educación familiar, adoptando esta postura sumamente incompartible en nuestro ámbito social pero, diría usted ¿puede una persona agresiva cambiar su directrices? Yo diría que Si, puede hacerlo, la capacidad de pensar va mucha mas aya de lo que nosotros podemos hacer y crees de lo que nosotros podemos cambiar en la mente esta la respuesta a los soluciones de problema de carácter psicológico, sociológico, y hasta podemos adjudicar a los físico piensa en grandes cosa y grande cosa se darán, piense en los males que le pueda pasar y los males llegara. Nosotros mismo somos dueño de lo que pensamos como decía un gran filósofo griego.

Me falla la conciencia, es cierto pero pude haber evitado tal o cual circunstancia en la que pude haber o hacer tal o cual cosa. evalué su capacidad de pensamiento estoy seguro que no existe tal evaluación que diga que yo pienso un 30 % mas de lo que piensa aquel ya que el pensamiento es ilimitado incluso en postura tímidas el problema para una solución, no esta en querer remediar ese error sino, en subsanar ese error sana pues el error esta cometido y la herida esta abierta solo debemos de cocerla, aunque quedaría las marcas irremediablemente, es así la vida es así no podemos remover el tiempo a nuestra manera pero, si podemos evitarlo para no querer removerlo entonces lo que debemos hacer, es pesar en consecuencias futuras ante de hacer el hecho.


Autor: